En "La Rosa Púrpura del Cairo" Woody Allen nos refleja esas circunstancias personales del ser humano en el que la realidad y la ficción se entrelazan de tal manera, que aunque no podamos cambiar el mundo en que vivimos nuestros reflejos de ella mediante el cine (la ficción) podemos superarla. Cecilia(Mía Farrow), una camarera que vive en Nueva Jersey (1935) tiene como marido a un haragán (Monk) en la década de la gran depresión capitalista, quien para evadir esa realidad, decide asistir a los teatros y disfrutar del cine que en cierta medida satisface su espíritu, y hace que pueda soportar esa cruda realidad que está viviendo de pobreza y de miseria humana. Entre las películas que ve, frecuentemente entra a ver ésta, hasta el día en que Baxter, un Egiptólogo se sale de la pantalla y es otra la historia que nos cuenta. Vale decir que el solo hecho de aludir a El Cairo, en la película nos recuerda la Historia de Egipto con las Pirámides que todos conocemos, las Historia de la E...